
Redacción
La historia empresarial de El Globo tuvo un capítulo marcado por Carlos Slim. En 1999, Grupo Sanborns, perteneciente a Grupo Carso, adquirió el control de la tradicional cadena de pastelerías por 521 millones de pesos.
Seis años después, tras una importante expansión, el empresario mexicano decidió desprenderse del negocio. El 23 de septiembre de 2005, Grupo Sanborns vendió el 100% de El Globo a Grupo Bimbo por 1,350 millones de pesos.

La operación representó una diferencia de 829 millones de pesos respecto al monto pagado originalmente y generó para Grupo Sanborns una utilidad contable de 656.5 millones de pesos.
De 82 a 191 sucursales
Cuando Sanborns tomó el control de El Globo, la cadena contaba con 82 sucursales. Bajo la administración del grupo, la red creció hasta alcanzar 191 establecimientos en 2004.
La estrategia incluyó la apertura de nuevos formatos, entre ellos las llamadas “islas” dentro de centros comerciales, así como la expansión hacia otras regiones del país.
En 2003, El Globo también adquirió Pastelerías Monterrey, operación que incorporó 13 tiendas y dos plantas y permitió ampliar su presencia hacia el norte de México.
El crecimiento también se reflejó en sus ingresos. Las ventas pasaron de 602.9 millones de pesos en 1999 a 994 millones en 2004.
Slim vendió, Bimbo compró
La decisión de vender no respondió necesariamente a un mal desempeño de El Globo. De acuerdo con la estrategia reportada por Grupo Carso, la operación formó parte de una reestructuración del portafolio de activos, enfocada en desprenderse de negocios considerados no estratégicos.
Los recursos obtenidos contribuyeron además a reducir el nivel de deuda de Grupo Sanborns.
Para Grupo Bimbo, en cambio, la adquisición tenía una lógica empresarial evidente: incorporar una marca tradicional de panificación y repostería a un grupo cuya actividad principal se encontraba precisamente en esa industria.
Así, una marca con raíces que se remontan a 1884 pasó del portafolio de Carlos Slim al de Grupo Bimbo.
Una inversión que dejó huella. La operación dejó una lectura clara sobre la estrategia empresarial de Slim: comprar, expandir, aumentar el valor de un activo y venderlo cuando deja de ser prioritario dentro del portafolio.
El Globo no desapareció con el cambio de propietario. La marca continuó su desarrollo bajo Grupo Bimbo y actualmente mantiene presencia en distintas ciudades del país.
A más de dos décadas de aquella operación, la historia de El Globo muestra cómo una marca tradicional puede cambiar de manos mientras conserva su valor comercial: Slim puso el capital y aceleró su expansión; Bimbo encontró en ella un activo alineado con su negocio principal.



