
Por: Josél Moctezuma
Doña Dominga Pérez Comisario ya descansa en el panteón de San Mateo Mendizábal. Tenía 82 años, vendía cemitas para ganarse la vida y fue asesinada el pasado 4 de agosto, precisamente el día de su cumpleaños.
Este viernes 7 de agosto, familiares, amigos y vecinos le dieron el último adiós entre lágrimas, oraciones, aplausos y música de mariachi. Sin embargo, detrás de la despedida permanece una pregunta que hoy retumba entre los habitantes de Amozoc: ¿Dónde está el hombre que la mató?.
De acuerdo con los primeros reportes sobre el caso, Dominga regresaba a su domicilio en la comunidad de San Diego Ecatepec, junta auxiliar de San Salvador Chachapa, después de terminar su jornada como vendedora de cemitas.
En el trayecto habría sido interceptada por un hombre que presuntamente la despojó de los 90 pesos que llevaba producto de sus ventas.
La agresión no terminó con el robo. La mujer fue golpeada con una piedra y quedó gravemente herida. Posteriormente murió.
El caso ha provocado indignación debido a la violencia empleada contra una mujer de la tercera edad por una cantidad mínima de dinero.
Cuatro días después, no hay detenido
A cuatro días del crimen, no se ha informado oficialmente sobre la detención del presunto responsable.
Las investigaciones se encuentran en manos de la Fiscalía General del Estado de Puebla, que habría integrado a la carpeta de investigación imágenes obtenidas de cámaras de videovigilancia instaladas en la zona.
De acuerdo con información difundida sobre el caso, las grabaciones muestran a un hombre que habría sido considerado dentro de las líneas de investigación. Sin embargo, hasta el momento no existe información pública que confirme una detención ni la identidad del responsable.
Por ello, jurídicamente, el agresor debe ser considerado presunto responsable mientras continúan las investigaciones.
Acompañada hasta su última morada
La mañana de este viernes, la comunidad acompañó a Dominga en una misa de cuerpo presente celebrada en el templo de San Mateo Apóstol.
Después, el cortejo avanzó hacia el panteón de San Mateo Mendizábal, donde recibió sepultura.
Entre música de mariachi y aplausos, familiares y vecinos exigieron justicia y reclamaron a las autoridades que el homicidio no quede impune.
La escena fue dolorosa: una mujer que durante años trabajó para salir adelante fue despedida por quienes la conocieron, mientras el responsable de su muerte permanece prófugo.
Exigen justicia
El asesinato de Doña Dominga vuelve a colocar sobre la mesa la preocupación de los habitantes de Amozoc por la seguridad en sus comunidades.
La exigencia de familiares y vecinos es concreta: que la Fiscalía esclarezca el crimen, identifique al responsable y logre su detención conforme a derecho.




