
Sergio Castro
En uno de los giros más increíbles de la historia política moderna en Latinoamérica, el candidato de ultraderecha colombiana Abelardo de la Espriella, ganó las elecciones presidenciales con margen mínimo contra Iván Cepeda, el candidato oficialista y “gallo” del presidente Gustavo Petro. Estos resultados en la segunda vuelta modifican el mapa geopolítico americano.
De la Espriella, candidato favorito de Donald Trump se une al grupo de Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, el recién electo José Antonio Kast en Chile y Daniel Noboa en Ecuador, y promete aplicar medidas de libre mercado y la llamada economía “salvaje” en el país sudamericano, algo que tiene preocupados a ciertos sectores del país.
De acuerdo con la historia reciente, por lo menos el movimiento que llega al poder, dura, por lo menos, dos periodos; sin embargo este país, particularmente parece dar la mayoría a quienes ven una nueva oleada política regional. Por ello Iván Duque, político de derecha, gobernó del 2018 al 2022, luego Gustavo Petro de izquierda, hizo lo propio de 2022 a 2026 y ahora de la Espriella ejercerá el poder del 2026 al 2030…
Y es que más allá de saber si es la mejor decisión o si le conviene al país que Abelardo ganara, la verdad es que, el hasta hace unos días candidato, lo supo hacer y gracias a ello “conectó” con el electorado. Uno de sus aciertos fue el mote que el eligió como “defensor de la sor de los antipetristas, ponerse del lado de los que no estaban de acuerdo con el presidente fue suficiente para ignorar que nunca ha ejercido un cargo público.
Otro acierto fue la brillante estrategia de marketing político de invitar a la pobnvitar a la pobponiéndose la camiseta de la selección de Colombia, aprovechando la justa mundialista y de la victoria que tuvo el equipo de futbol contra Uzbekistán.
Dejando a un lado que Espriella delegó las propuestas en cuanto a reducción de la inflación, enfrentar el déficit fiscal o reducir las tasas de interés. Y es que aunque los spots de la jornada electoral de EPatria” o defenspriella, se decía orgulloso de vestir la playera de Colombia, la verdad es que también le gusta vestir de Louis Vouitton, usar carros costosos y beber vinos exclusivos.
Eso sí, prometió diez mega cárceles como las que hizo Nayib Bukele, está a favor del uso de armas y usarlas para defensa propia, algo muy parecido a lo que permite Estados Unidos, aunque por otra parte, es bien sabido que el presidente electo, ha estado cerca de grupos criminales y eso pone en duda de la “mano dura” que ejercería contra ellos.
Pero estas sombras del pasado parece no importarle a los diez millones de colombianos que lo votaron en la primera vuelta presidencial el pasado 31 de mayo, y los casi 13 millones que acumula en el pre conteo. Una verdadera crisis en materia electoral que no es propia de Colombia.
Hoy, Espriella ganó gracias a la inteligencia artificial, al cobijo de la élite y a los brillantes discursos que dio en cada región y que se parecen más a un concierto de rockstar, con explosiones de pólvora, fuego y drones, dando un verdadero espectáculo a las y los asistentes. Y qué decir del sector religioso, se dice católico ferviente y defensor pro vida, lo que le permitió ganar miles de votos evangélicos.
En fin, los colombianos se dejaron llevar por la faramalla, el espectáculo y la devoción.
Esperemos que esta decisión no los lleve al mismo destino de Argentina o de Chile, países prósperos que ahora enfrentan una crisis y si es así, también esperemos que, por fin conozcan su historia para que ya no estén condenados a repetirla.




