
Abraham Onofre / Tilapa, Pue.
El silencio del cañaveral terminó rompiéndose este sábado. Ahí, sobre un camino de terracería y frente al arco que da la bienvenida al poblado de Cuexpala, autoridades de Tilapa localizaron dos cuerpos en avanzado estado de descomposición. Todo apunta a que se trata de Irma Daniela Perches Flores, de 20 años, y Francisco Javier Bravo Antonio, de 32, desaparecidos desde el 14 de octubre en Izúcar de Matamoros.

El hallazgo se registró en una zona aislada, donde vecinos detectaron olores fétidos desde hace varios días. Versiones de testigos y reportes policiales indican que los restos —uno de una mujer y otro de un hombre— llevaban tiempo expuestos a la intemperie, lo que complicó su identificación visual debido al deterioro y la intervención de fauna silvestre.

Aunque en Tilapa no existían reportes de personas no localizadas, las características coinciden con las fichas de búsqueda emitidas en Izúcar. La Fiscalía General del Estado ya tomó control de la escena y realiza el levantamiento forense para confirmar la identidad y establecer la causa de muerte.
La historia de ambos volvió a tomar fuerza en la región al recordarse que Irma y Francisco fueron vistos juntos por última vez el mismo día de su desaparición. Según contó María Antonieta Flores, madre de la joven, la última comunicación con su hija ocurrió vía WhatsApp la tarde del 14 de octubre. “Tranqui ma, estoy bien, ya voy para casa porque tengo hambre, llego en un rato”, escribió Irma. Ese mensaje se convirtió en su última pista.

La madre relató también que Irma discutió con su novio —identificado en medios como Vladimir “N.”, aunque algunas versiones lo relacionan directamente con Francisco— en un establecimiento de la Zona de Tolerancia de Izúcar. Tras la pelea, ambos habrían destruido sus teléfonos, dificultando cualquier rastreo posterior.
Ese mismo día, la Fiscalía Especializada difundió un boletín de búsqueda para dar con el paradero de Francisco, de 1.60 metros de estatura, tez morena clara, cicatriz y prótesis metálica en la clavícula. Fue visto por última vez en el Barrio de Los Reyes, al salir de su domicilio.
Hasta ahora, la Fiscalía no ha confirmado oficialmente que los cuerpos correspondan a la pareja ni si existen indicios de homicidio. Sin embargo, el contexto de desaparición, la ubicación remota del hallazgo y el avanzado estado de los restos inquietaron a la comunidad de Izúcar, donde familiares y colectivos han exigido durante semanas una investigación seria y resultados claros.
La zona permanece acordonada y peritos forenses trabajan en la recolección de indicios. Organizaciones civiles advirtieron que, de ratificarse la identidad de los cuerpos, presionarán por una investigación exhaustiva, transparente y con responsables, ante lo que consideran otra señal de la vulnerabilidad que enfrentan los jóvenes en la región.






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