
Nueva York, EE. UU.
El ascenso de Zohran Mamdani marca un antes y un después en la historia política de Nueva York. Nacido en Uganda, criado en Queens e identificado como socialista democrático, Mamdani se convirtió en el primer alcalde musulmán en ocupar el cargo más alto de la ciudad, tras una contundente victoria electoral respaldada por sectores progresistas, sindicatos y comunidades migrantes.
Durante la celebración de su triunfo, el nuevo alcalde electo lanzó un mensaje desafiante hacia la élite económica neoyorquina y el presidente Donald Trump, símbolo del poder inmobiliario en la ciudad.

“Nuestra victoria es un mensaje claro: Nueva York no pertenece a los multimillonarios ni a los especuladores. Pertenece a quienes la trabajan, la viven y la sueñan”, declaró entre vítores en Astoria Park, su barrio natal.
Mamdani adelantó que su gobierno buscará derogar exenciones fiscales a grandes corporaciones y propietarios con amplios beneficios inmobiliarios, así como reforzar la protección sindical y el acceso a vivienda asequible.
Prometió también convertir la metrópoli en un “bastión de dignidad para los migrantes”, en respuesta a las políticas migratorias restrictivas impulsadas desde Washington.
Aunque adversarios políticos lo acusan de “radical” o incluso “comunista”, Mamdani se define como un socialista democrático pragmático, inspirado en los movimientos obreros de mediados del siglo XX y en figuras como Bernie Sanders.
“No se trata de destruir el sistema, sino de reconstruirlo desde sus cimientos, para que funcione para todos, no solo para los de siempre”, enfatizó.
La victoria de Mamdani —de 33 años— representa un giro generacional en el poder neoyorquino, tras décadas de alcaldes moderados y empresarios. Su triunfo fue celebrado por organizaciones de derechos civiles y movimientos juveniles, que lo ven como el rostro de una nueva izquierda urbana.
En contraste, líderes republicanos advirtieron que su programa fiscal podría ahuyentar inversiones y agravar la crisis inmobiliaria que enfrenta la ciudad.
Por ahora, Mamdani parece decidido a cumplir su promesa: “hacer de Nueva York una ciudad imposible de comprar”.






Comments