Estas sentado en las sillas de metal incómodas y escuchas por los parlantes: ADO anuncia su salida con horario de 23:00 horas con 45 minutos con destino a la ciudad (tu ciudad), favor de pasar a abordar el autobús 1234 pasando por la puerta número 1, estacionado en el andén número 4.

Observas como meten tu maleta al guarda equipaje y ahí se va, hora de sentarte y pedir a Dios llegar con bien a tu destino y que te toque un buen compañero de viaje, ves cómo el camión abandona esa ciudad que no es la tuya para dirigirse a la que si es, tu tierra, tu pueblito, tu ranchito, ya estás en camino, tomas tu móvil y envías un mensaje por WhatsApp avisando que ya estás arriba del autobús, cierras los ojos con una sonrisa en la cara, porque sabes muy bien que ya estarás con los tuyos, con tu gente, con tu familia.

Aproximadamente a las 5:00 am como por arte de magia despiertas y abres las cortinas de tu ventana, ves las luces de la ciudad y tus ojos se iluminan, tu corazón late fuerte y te das cuenta que estás pasando por las principales calles de tu ciudad, sonríes y suspiras fuertemente y en tu mente diciendo ¡Ya estoy en casa!.






